DONACION Y TRASPLANTES
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La donación de órganos y tejidos se
define como el acto de dar algo de si mismo a otro sujeto que lo
requiere, durante este proceso se encuentran involucrado un sin
fin de aspectos médicos, sociales, psicológicos, éticos y
legales, entre otros. |
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Los trasplantes de órganos y tejidos
consisten en transferir un órgano o tejido de un individuo a otro, o en un
mismo individuo, con objeto de reemplazar la función que llevan a cabo
dichos órganos o tejidos. Se dice que de acuerdo a la relación genética
entre el donador y el receptor, los trasplantes se pueden dividir en:
La persona que recibe los beneficios
del trasplante, se denomina receptor, mientras que la persona de la cual
procede el órgano o tejido se denomina donante o donador.
En la
Ley
General de Salud, estos conceptos se definen de la siguiente
manera:
Artículo
314, Fracción VII Donador o donante, al que tácita o expresamente consiente
la disposición de su cuerpo o componentes para su utilización en
trasplantes; Fracción XII. Receptor, a la persona que recibe para su uso
terapéutico un órgano, tejido, células o productos; (Agenda de Salud 2009,
12 Edición, México.).
Se pueden encontrar la definición de trasplante en otras fuentes, como por
ejemplo:
Trasplante. Implantación de un órgano o tejido a otro
organismo, o menos frecuentemente a otro lugar del organismo. Los
trasplantes pueden ser singénicos cuando existe identidad genética entre
donante y receptor; alógenicos entre dos individuos genéticamente diferentes
de la misma especie, y xenogénicos entre individuos de especies diferentes.
De acuerdo con el lugar del implante los trasplantes pueden ser isotópicos
cuando hay coincidencia local e hística del punto de la extracción e
implantación; ortotópicos, cuando hay coincidencia local y heterotópicos,
cuando no hay coincidencia local. En general, los trasplantes se realizan
debido a enfermedades graves e irreversibles de los distintos órganos. Los
órganos más frecuentemente trasplantados son el riñón, corazón, hígado,
médula ósea, córnea, hueso y piel. Una de las principales limitaciones de la
mayoría de los trasplantes sigue siendo el rechazo del injerto, que suele
depender, en gran medida, del grado de histocompatibilidad existente entre
el donante y el receptor. (Diccionario de Medicina. Facultad de Medicina de
la Universidad de Navarra. ESPASA, 1999, Madrid, España.)
Nuevamente en la Ley encontramos la siguiente definición: Artículo 314.
Fracción XIV.
Trasplante, a la transferencia de un órgano, tejido o células de una parte
del cuerpo a otra, o de un individuo a otro y que se integren al organismo.
(Agenda de Salud 2009, 12 Edición, México.)
Compatibilidad.
Para la realización de un trasplante se debe tener en cuenta el grado de
semejanza que existe entre los individuos, ya que los órganos o tejidos de
una persona no son necesariamente compatibles con los de otra.
Independientemente de aspectos tales como el tamaño de un órgano, existen
otras características que son determinantes en la compatibilidad entre
donante y receptor. Estas características que determinan las diferencias
biológicas entre los órganos y tejidos de una persona con relación a otra se
encuentran localizadas sobre la superficie de las células. Han sido
estudiadas sobre todo en las células blancas o leucocitos, que como se sabe
circulan en la sangre.
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Sobre la superficie de estas células
se ha encontrado un grupo de antígenos que definen la naturaleza
extraña o alogénica de órganos y tejidos. Son por tanto una
barrea muy importante en la compatibilidad para un trasplante.
Este grupo de antígenos a su vez está organizado en lo que se
denomina el complejo mayor de histocompatibilidad o Sistema
Antígeno Leucocitario Humano (ALH), cuyas siglas en inglés son
HLA. Este grupo de antígenos son heredados de padres a hijos a
través de un área del cromosoma 6. Durante la reproducción, cada
uno de los padres aporta un haplotipo de los genes HLA y entre
ambos halpotipos, se define el HLA o perfil de la nueva persona.
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