Testimonio de Amor
El 21 de septiembre del 2004 se fue al
cielo mi Alejandro, el segundo de mis tres hijos un niño lleno de chispa,
increíble con una mirada que aún me domina. Tuve la oportunidad de tenerlo y
guiarlo durante tres años tres meses y fue un placer hacerlo, que mas puedo
decirte era mi hijo mi bebé.
Siempre dicen que los papás somos los
que guiamos a los hijos, pero a partir de la muerte de Alejandro tengo un
guía allá arriba y él--- al tener la forma de donar seis órganos con su
muerte--- me ha puesto a trabajar y de ahí que mis papás, mi marido y yo
formamos Asociación ALE I.A.P.
Si Ale hubiera entregado su alma al
Señor en los Mochis, sus órganos muy
probablemente se hubieran perdido y además yo no tendría la tranquilidad
emocional de saber que mi hijo dio vida a otros niños….. y esta Asociación
no existiría.
Gracias a la bondadosa ayuda de muchas
personas e instituciones hemos crecido rápidamente en cinco años hemos dado
asistencia social para la realización de 262 trasplantes y hemos dado apoyo
a 243 pacientes que aún están en lista de espera.
Hoy en día ya contamos con oficinas en Los Mochis, Querétaro, Tamaulipas, Mazatlán, Torreón y Distrito Federal donde seguimos ayudando y apoyando a todas las personas interesadas en la donación de Órganos Tejidos y Células.
“La causa de ALE
es una cara con muchos rostros...
En su nombre,
en su honor,
se trata de salvar a millones de vidas...
La responsabilidad que
ALE ha puesto en nuestras manos es algo muy próximo, muy cercano a lo
sagrado, los que estamos aquí convocados por
él,
asumamos su causa como un proyecto de vida.
Alguien un día me dijo
tú
y yo no donamos nada, yo no dono nada,
sólo
reparto lo que Dios me dio. El único que da es Dios... Los demás repartimos,
es mejor, es más
sabio, es más
dulce, es más
sabroso repartir, obsequiar todo con amor y alegría.
Este niño y sus padres
son nuestros
maestros y nos han transmitido
nuestra misión,
comprendámosla
como sagrada y
urgente.”
José Antonio Dorbecker